¿Buena suerte o mala suerte? Quién sabe…

¡Buenas tardes, pressbanquistas!

Hoy salimos un poco de lo habitual de la web, y es que en el artículo de hoy os vamos a dejar un texto que está en el libro de Carlos G. Vallés, “Ligero de equipaje”.

Es una historia que nos hace reflexionar sobre la vida, las circunstancias que nos encontramos, y la variedad de opciones que tenemos para afrontarlas.

Sin duda nos parece interesante de cara a afrontar muchos aspectos que se nos presenta en la vida, y que decidimos postearlo porque pensamos que este deporte (culturismo, fitness, como quieras llamarlo) es sobre todo, mental. Así, que adelante:

“Una historia china habla de un anciano labrador, viudo y muy pobre, que vivía en una aldea, también muy necesitada.

Un cálido día de verano, un precioso caballo salvaje, joven y fuerte, descendió de los prados de las montañas a buscar comida y bebida en la aldea. Ese verano, de intenso sol y escaso de lluvias, había quemado los pastos y apenas quedaba gota en los arroyos. De modo que el caballo buscaba desesperado la comida y bebida con las que sobrevivir.

Quiso el destino que el animal fuera a parar al establo del anciano labrador, donde encontró la comida y la bebida deseadas. El hijo del anciano, al oír al caballo en el establo, y al constatar que un magnífico ejemplar había entrado en su propiedad, decidió poner la madera en la puerta de la cuadra para impedir su salida.

La noticia corrió a toda velocidad por la aldea y los vecinos fueron a felicitar al anciano labrador y a su hijo. Era una gran suerte que ese bello y joven rocín salvaje fuera a parar a su establo. Era un animal que costaría mucho dinero si tuviera que ser comprado. Pero ahí estaba, en el establo, saciando tranquilamente su hambre y sed.

Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para felicitarle por tal regalo inesperado de la vida, el labrador les replicó: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y no entendieron…

Pero sucedió que, al día siguiente, el caballo ya saciado, al ser ágil y fuerte como pocos, logró saltar la valla de un brinco y regresó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, éste les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y volvieron a no entender…

Una semana después, el joven y fuerte caballo regresó de las montañas trayendo consigo una caballada inmensa y llevándoles, uno a uno, a ese establo donde sabía que encontraría alimento y agua para todos los suyos. Hembras jóvenes en edad de procrear, potros de todos los colores, más de cuarenta ejemplares seguían al corcel que una semana antes había saciado su sed y apetito en el establo del anciano labrador. ¡Los vecinos no lo podían creer! De repente, el anciano labrador se volvía rico de la manera más inesperada.  Su patrimonio crecía por fruto de un azar generoso. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su extraordinaria buena suerte. Pero éste, de nuevo les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y los vecinos, ahora sí, pensaron que el anciano no estaba bien de la cabeza. Era indudable que tener, de repente y por azar, más de cuarenta caballos en el establo de casa sin pagar un céntimo por ellos, solo podía ser buena suerte.

Pero al día siguiente, el hijo del labrador intentó domar precisamente al guía de todos los caballos salvajes, aquél que había llegado la primera vez, huido al día siguiente, y llevado de nuevo a toda su parada hacia el establo. Si le domaba, ninguna yegua ni potro escaparían del establo. Teniendo al jefe de la manada bajo control, no había riesgo de pérdida. Pero ese corcel no se andaba con chiquitas, y cuando el joven lo montó para dominarlo, el animal se encabritó y lo pateó, haciendo que cayera al suelo y recibiera tantas patadas que el resultado fue la rotura de huesos de brazos, manos, pies y piernas del muchacho. Naturalmente, todo el mundo consideró aquello como una verdadera desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. A lo que los vecinos ya no supieron qué responder.

Y es que, unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Pero cuando vieron al hijo del labrador en tan mal estado, le dejaron tranquilo, y siguieron su camino. Los vecinos que quedaron en la aldea, padres y abuelos de decenas de jóvenes que partieron ese mismo día a la guerra, fueron a ver al anciano labrador y a su hijo, y a expresarles la enorme buena suerte que había tenido el joven al no tener que partir hacia una guerra que, con mucha probabilidad, acabaría con la vida de muchos de sus amigos. A lo que el longevo sabio respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”.

Y es cierto que, en muchas ocasiones, lo que nos parece una bendición acaba convirtiéndose en una pesadilla, mientras que en tantas otras, lo que parece un revés, quizás nos abre la puerta a una situación que, con el paso del tiempo, agradeceremos.

Un texto sobre el que merece la pena, y mucho, detenerse a reflexionar.

¡Qué tengáis una gran semana, pressbanquistas!

Artículo escrito por @r9press

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Mentalizarse, clave del éxito.

¡Buenos días, pressbanquistas!

Hoy estamos aquí para hablar de un tema muy importante en el entrenamiento y que podemos extrapolar a muchísimos aspectos de nuestra vida. La capacidad de la mente, mentalizarse y optimizar lo que estamos haciendo.

Mentalizarse, clave del éxito.

En este caso, y como no puede ser de otra manera nos centramos en el entrenamiento de fuerza. Y es que, es habitual y error común a la hora de entrenar en el gimnasio, ver a usuarios distraídos (móvil, hablando en exceso, pensando en otras cosas…). Y en eso nos vamos a centrar hoy.

La clave de mentalizarse que vamos a entrenar, que tenemos que poner toda nuestra concentración en cada serie para sacarle el máximo partido, ¿os suena eso de conexión mente-músculo? Pues tiene su lógica en esto que estamos hablando.

Una técnica que personal a mi me funciona es ver vídeos de motivación antes y/o durante del entrenamiento, música que te motive, y algo que siempre hago: visualizar mientras voy al gimnasio cómo quiero que sea ese entrenamiento, lo que voy a hacer y para qué. Focalizar nuestro objetivo.


Esta mentalización no es fácil, la experiencia te da esa capacidad de aislamiento y concentrarte en lo que estás haciendo, pero es algo que debemos trabajar. No es algo casual.

Es lógico y evidente que no todos los días vamos a poder entrenar igual de motivados, con las mismas ganas, con buenas sensaciones o con un estado de ánimo ideal, pero como ya hemos dicho antes, la idea es optimizar el entrenamiento, y aunque hoy no sea tu día, sacas un buen entrenamiento. Uno que sume, que hayas trabajado adecuadamente.

En este sentido es clave olvidarse del móvil, es un consejo personal. Dejarse durante una o dos horas el móvil en la taquilla y olvidarse del trabajo, problemas personales o tareas que debemos realizar posteriormente, porque esto nos va a crear interferencia con nuestro entrenamiento, que es lo que importa en este momento. Estamos en el gimnasio, vamos a entrenar, y vamos a aprovechar ese tiempo. Tu mente te lo agradecerá también.

Por experiencia personal, un enfoque óptimo es fundamental, y ya no sólo por evitar lesiones, sino englobando esta parte de preparación mental que antes hemos hablado. Concienciarte de lo que viene, y de que vas a dar el máximo.

Ir a entrenar no es lo mismo que ir al gimnasio. Así que si tu objetivo es mejorar, mentalízate, concéntrate en tu entrenamiento, y busca cada día, que ese entrenamiento sea productivo.

Espero que os sea de ayuda pressbanquistas, y lo pongáis en práctica.

¡Qué tengáis un buen fin de semana, pressbanquistas!

Artículo escrito por @r9press

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El gimnasio nunca te falla

Tu chica te puede dejar, tu coche se puede averiar, tu jefe, bueno ya sabes…

Sabías que habría días como este… ¿Tu amor “verdadero”? ¿Ese gran trabajo? Sí, puede que no sean fiables, pero hay una cosa que en la que siempre puedes confiar, las pesas.

Sean tiempos buenos o malos, al metal no le importa.

Después de un día largo, si necesitas descargar, la barra asumirá la carga. No te fallará.

Cuando necesites un empujón, estará justo ahí para devolvértelo. Dos veces más fuerte.

Tú sabes que puedes contar con ello, desde la primera levantada hasta la última repetición.

Así que dile al mundo que le den… Es el momento para la próxima serie y estás preparado.

Press Banca Fitness

¿Por qué practico este deporte? ¿Por qué el gimnasio es parte importante de mi vida?

Este deporte no es el mejor visto por la sociedad, ni el más valorado, ni el que más apoyo recibe para que los profesionales puedan vivir… ¿pero por qué lo practicamos?

Más que un deporte, el mundo del gimnasio es un estilo de vida.

Cuando eres un fanático del culturismo, del fitness, del gimnasio. Tu vida cambia. Tu alimentación cambia, tus gustos cambian y tu personalidad cambia.

Hacer lo que te gusta, sufrir en cada entrenamiento, nutrir tu cuerpo y ver como este evoluciona es realmente emocionante y quizás sea esto lo que mucha gente no entiende.

Este deporte hace que te sientas bien contigo mismo sin necesidad de competir. Porque ganas o pierdes día a día, y esa es la competición más dura pero a la vez la más motivadora y gratificante.

Tú eres tu propio contrincante y esto hace que tu único objetivo sea mejorar día a día.

Entonces aparece el atleta, el deportista, el amante del gimnasio:

Los que siguen entrenando aunque le tiemblen las piernas, los que siguen luchando aunque le falte el aire, los que no abandonan aunque parezca que todo ha terminado…

Entrenar disfrutando como si fuera a ser el último entrenamiento, estando convencidos de que cada entrenamiento es un desafío que hay que sobrepasar.

Atletas que sufren pero no se quejan, porque el dolor de cada entrenamiento tiene su recompensa, porque cada gota de sudor se seca, y porque el cansancio termina.

Pero hay algo que nos llevamos a casa, y es la satisfacción de haberlo logrado, de haberlo dado todo… ¿pero qué nos diferencia de los demás? Tenemos la misma cantidad de músculos, corre sangre por nuestras venas igualmente pero nos diferencia el espíritu, la determinación de alcanzar la cima, de cumplir nuestros objetivos. Una cima que no llega superando a los demás, sino superándonos a nosotros mismos.

Por esto amamos el gimnasio. Porque somos deportistas y porque cuidamos nuestra salud con ello.

¡No te rindas, es posible!

Confía en ti mismo…

Muchas veces la vida no es fácil.

Hay veces que te sientes tan golpeado. Golpeado por todos lados que no sabes donde donde ir. Tu sitio no está seguro. Te falta motivación para seguir adelante y el futuro se ve muy oscuro.

Los problemas vienen muy rápidos y de golpe. Tan rápido que no has resuelto uno cuando el otro ya te está golpeando.

Cuando te sientes desmotivado, muchas veces lo único que realmente necesitas es unas cuantas palabras para recordarte que tu eres GRANDE.

Después de todo, has sobrevivido hasta ahora. De una manera u otra lo has logrado hasta hoy a pesar de todos los problemas.

No importa lo duro te han golpeado, todavía sigues de pie. Y debes seguir peleando.

Mañana sal y demuestra tu valía, dar una lección a tus problemas.

Deja que las palabras de ánimo fluyan por tu sangre, haz que tu motivación personal te levanten el ánimo y sigas recorriendo tu camino.

Permite que estas palabras abran cada mañana tu mente y, poco a poco, despierten el héroe que hay dentro de ti.

Yo se que existe este héroe, todos lo tenemos. Con mayor o menor dificultad conseguiremos que salga. Puede que este dormido, solo esperando el momento en que tu lo llames, y a través de él, te transformes en esa persona valiente, decidida y optimista que tu puedes ser.

El vendrá a tu rescate siempre y cuando tú des el primer paso.

Nadie dijo que fuera a ser fácil.

Press Banca.

Un sueño…

Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que se imagine.

Un sueño es lo más preciado que una persona puede llegar a tener… si alguna vez tenéis uno, no lo soltéis, es lo único que te hace ser tú mismo. Los sueños solo dejan de existir cuando se deja de creer en ellos. Así que si quieres hacer algo, ve a por ello sin importar lo que los demás digan.

Disfrutad de vuestros sueños, porque la vida sin sueños no es nada.

Un saludo, Press Banca.

Ronnie Coleman, «The King»

«Si la gente ignorante que desprecia nuestro deporte supiera el sacrificio y la dedicación que esconde este estilo de vida, seriamos los reyes del universo… Pero como no es así, de momento solo somos seres superiores«.

 

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¿De qué tengo miedo?

¡MOTIVATION ON!

Tengo miedo al estancamiento y la falta de progeso.

Temo no llegar nunca a mi verdadero potencial y quedarme en el camino.

Temo al olvido, al pasado, a las noticias del ayer…

Temo a darme por vencido por haber pasado una buena noche.

Miedo a dejar a los que amo, y a dejarme a mi mismo.

Temo morir sin dejar mi huella.

Temo dejar de sentir esos temores, y simplemente estar flotando. Estos temores me alimentan, nutren mis ganas de seguir el camino.

Yo amo al miedo.

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Motivación y objetivo

Todos sabemos de la dificultad que concierne llegar a maximizar tu cuerpo a nivel fitness. En este deporte los resultados a corto plazo no existen a nivel visual, el esfuerzo y la constancia es la clave del éxito. Paso a paso llegas lejos, y para esto la motivación es muy importante.

Todos tenemos días malos, rachas en que se nos pasa por la cabeza abandonar pero es ahí cuando más debemos luchar. Cada entrenamiento es importante y para ello el plano psicológico debe jugar de nuestro equipo. Debemos marcarnos objetivos reales, es decir, objetivos que podamos cumplir y que lo podamos cumplir a corto plazo. Si vamos a empezar una nueva rutina, marcarnos como objetivo ir subiendo kilajes o intensidad, por ejemplo.

El trabajo debe ser duro e intenso pero pronto verás los resultados si lo estás haciendo correctamente y vale más una imagen que mil palabras, con ello quiero decir que antes de empezar una rutina fotografíes diferentes partes de tu cuerpo (torso, espalda y piernas) en diferentes posiciones y cuando pase el período marcado por el entrenamiento (6 semanas por ejemplo) vuelvas a repetir estas fotografías (siempre en el mismo lugar, luz y posiciones). Esto te servirá para ver las mejoras y ver cómo has cumplido el objetivo, tu motivación estará al máximo y estarás deseando volver a entrenar.

Tu peor enemigo en este deporte eres tú mismo, y esa es la esencia de este deporte.

Desde aquí animaros y deciros que hasta los mejores caen; lo importante es levantarse una y otra vez. Si quieres y aprendes a amar a este deporte los resultados llegan de forma natural y con una gran satisfacción personal.


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