Sacrificio y corazón. La historia de Sergio Ruiz

¡Buenas tardes pressbanquistas!

Hoy es un día especial. Hace unas semanas conocí a una persona que sin duda merece hoy estar aquí. Un seguidor de pressbanca.com que ha demostrado que todo es posible y que los sueños con trabajo y dedicación se pueden hacer realidad.

Os dejo la historia de superación de Sergio Ruiz. ¡Desde todo el equipo de Press Banca Fitness solo te deseamos que sigas siendo feliz y haciendo lo que te gusta! ¡GO HARD!

Buenas mi nombre es Sergio, quería contaros un poco mi historia por si le sirve de ayuda o puede motivar a alguien a conseguir sus objetivos porque con esfuerzo, constancia y sacrificio todo es posible. 

Desde niño siempre estuve gordito, fueron pasando los años y cada vez iba a más, a veces hacia dietas y perdía unos kilos, pero las dejaba, y cogía el doble, con 21 años llegue a pesar 133 kilos y con una estatura de 1,68cm. Lo que yo tenía ya era un problema de obesidad.


Vivía rodeado de inseguridades y complejos, cuando iba a un bar a comer o paseaba por la calle me sentía observado, inseguro, etc. y siempre me encontraba con alguna persona que me soltaba esa palabra, que si no lo has estado o lo estas no sabes lo que duele, la palabra “gordo”, lo peor es que ellos llevaban razón pero dolía, sí que dolía, y mucho esa palabra.

Hoy en día algunos de mis amigos me la dicen con cariño y me paro a pensar unos segundos hasta que me doy cuenta que ya no es con maldad, pero sigo sin acostumbrarme jeje.

Tuve problemas siempre, que si vas a comprar ropa y no hay de tu talla, iba a tomarme una copa a una terraza y si las sillas tenían apoyabrazos directamente me marchaba porque no entraba en ellas, me duchaba y me tenía que poner los calcetines mi madre porque yo no podía y luego lo siguió haciendo mi novia. Que aprovecho para agradecerle que se fijara en mí y no fuera por mi físico, porque por desgracia hay poca gente que ve otra cosa que no sea el físico, y ella solo miró lo que había en el interior, pues así muchas inseguridades que me han acompañado siempre en el colegio, instituto y en el día a día.

Un día llegaron dos amigos a visitarme al trabajo y empezaron a convencerme para que me apuntara al gimnasio, ellos llevaban unos días y se les empezaban a notar los resultados, después de darle vueltas me convencieron y decidí probar a ver qué tal. 

Los primeros días fueron muy duros y a la vez de gran satisfacción porque como me sobraba mucho peso perdía 5 o 6 kilos por semana. Al principio con el spinning no podía ponerme de pie más de 20 segundos en la bici, me ahogaba, rompía los pedales, etc., pero con el paso del tiempo fui mejorando y perdiendo más peso, llegue a perder 30 kilos. Después tuve rachas que no perdía un gramo, incluso engordaba, pero yo no faltaba al gimnasio aunque fuera a las 10 de la noche después de trabajar y sin ganas. Cuando llegaba un día festivo me dejaba la llave del gimnasio el dueño, y amigo mío, al cual agradezco muchísimo todo lo que me ha ayudado.

Pasaron meses que se convirtieron en años, y yo seguía ahí al pie del cañón, seguía perdiendo kilos poco a poco hasta llegar a 40 por debajo de mi peso inicial.


Ya con tantos kilos perdidos tenía poca barriga pero la piel me colgaba y nunca iba a tener el vientre plano, entonces decidí operarme y me quitaron toda la piel que sobraba, fueron días duros de recuperación pero es lo mejor que pude hacer.

Ya recuperado empecé con el deporte, de nuevo en el gimnasio, a montar en bici, a correr en la calle y seguía avanzando, pero me sobraban todavía algunos kilos, entonces decidí tomarme más enserio la dieta porque deporte hacía pero la comida no la hacía bien, comía una o 2 veces al día y decidí mejorar mi alimentación y empecé a comer mínimo 5 veces al día. 

Empecé una dieta más estricta, tenía que pesar la comida, comer cada 3 horas, saber cuándo había que comer hidratos o proteínas, etc. Realmente era duro pero los resultados eran increíbles, la primera semana perdí 5 kilos, la segunda 4 y seguía perdiendo, y ya llevaba 50 kilos perdidos.

Cada vez corría más, y salía los domingos con la bici que me costaba la vida madrugar después de toda una semana trabajando.

Ya habían pasado 6 años desde que empecé y empezaba este último año, en el que decidí probar una carrera, una media maratón btt en febrero. Me estuve entrenando y conseguí terminarla con mucha emoción acordándome de todo mi pasado y el esfuerzo tuve que hacer para llegar a esa meta.

A las 2 semanas corrí un duatlón con una bicicleta de carretera que me prestó un amigo, el mismo que me propuso el reto de hacerlo, y se lo agradezco de corazón porque fue genial. 

Seguía mejorando y perdiendo kilos, hasta que iban 60, y yo quería más. En mayo me compré una bici de montaña ya más buena, de carbono. Yo no quería parar, empecé a prepararme mi primer triatlón, con mis amigos íbamos a nadar a un pantano, el mismo pantano que nunca fui capaz de bañarme por temor al que dirán por mi físico.

Poco a poco iba mejorando la natación, otro día corría, al otro bicicleta y así hasta que llegó la prueba. Fue muy duro y salí del agua el último, pero yo seguía mi objetivo y salí montaña arriba con la bicicleta, agarrotado me bajé y empecé a correr pero mis piernas dijeron basta, pensé que no terminaría, daba dos pasos y me tiraba al suelo, me ponían hielo en las piernas y seguía dando pasos, pero corría con el corazón hasta que lo conseguí y cruce la meta.


Para mí aquello era una cosa muy grande y me sentía muy feliz.

Al día siguiente empecé a buscar bici de carretera y la compré, pensaba correr otro triatlón, pero este ya no era en montaña, y la natación era en la playa. Llegó ese día y allí estaba yo, lo primero que vi en la playa era la bandera roja y yo rezaba para que no se hiciera la parte del agua pero no fue así. Sonó el pistoletazo y nadábamos como podíamos hasta salir del agua y así continué en la bicicleta hasta que terminé corriendo, en la meta no me lo creía, me había salido genial, terminé mucho mejor de lo que me esperaba y no podía estar más feliz.

Con esto llegamos a septiembre, mes en el que me estoy preparando mi primera maratón btt en mi pueblo, Álora. Espero terminar y que en la meta me reciban los míos que me han estado apoyando tanto.

El próximo reto al que ya estoy inscrito es una media maratón corriendo, será a finales de octubre y me da mucho respeto esa distancia corriendo pero no me pienso rendir.

Ahora mismo peso 71 kilos y para finales de año voy a operarme las piernas también para quitarme la piel sobrante que me queda y me molesta para correr.

Soy la persona más feliz del mundo, me siento seguro y no me avergüenza nada, cosa que antes era imposible. 

En esta vida todo es posible, pero solo lo puedes conseguir tú, con esfuerzo, constancia, sacrificio y poniendo todo tu corazón en ello.

Espero que os guste y sirva de motivación para que consigáis vuestros objetivos.

¡¡¡Saludos amigos!!!