¿El azúcar es veneno?

¡El azúcar es veneno!, artículo escrito por Juan Revenga.

La opinión sobre el consumo de azúcar está francamente dividida. Por un lado hay personas que criminalizan su consumo como si de un veneno tal cual se tratara y, por el otro hay quienes la santifican como una fuente de energía rápida e incluso la asocian a una sensación de felicidad.

En mi opinión ni una cosa ni la otra. Como ya comenté en la entrada “La falacia de catalogar los alimentos en buenos y malos” la bondad o maldad de estos vendrá marcada más por el uso que de ellos hagamos en términos de frecuencia y cantidad que de la propia naturaleza del alimento en sí. De vuelta a Paracelso recuerda que “Todo es veneno, nada es veneno. Sólo la dosis hace el veneno” una frase que se le puede y debe aplicar tanto al azúcar que hoy saco a colación como a cualquier otro alimento.

Este posicionamiento que queda muy bonito sobre el papel es preciso matizarlo haciendo constar que en la actualidad tenemos una sobreabundancia de alimentos superfluos que incorporan el azúcar en su composición de forma masiva. A veces como único nutriente, con el paradigmático ejemplo de los refrescos (aquellos que no incorporen edulcorantes artificiales) y en ocasiones como ingrediente principal o mayoritario. Incluso en alimentos sobre los que a priori la población general no cree que sean especialmente ricos en azúcar. El caso es que, al final, consumimos mucho más azúcar que el que sería conveniente o que por lo menos sería el recomendado. Dejando de momento a un lado el tema de los refrescos (ya he hablado en anteriores entradas largo y tendido) merece la pena que veamos otros casos de hasta qué punto el azúcar puede llegar a estar presente en nuestra alimentación.

Uno de los ejemplos lo tenemos en un conocido producto cuyo eslogan publicitario más famoso hace referencia a sus ingredientes en la forma de: “leche cacao, avellanas y azúcaaaaar…” Pues bien, resulta que cuando se consulta su lista de ingredientes el primero de todos, el más abundante es el azúcar (y seguido de las grasas vegetales) hasta el punto que los tres primeros ingredientes del eslogan no llegan a sumar más del 15% de su composición. Es decir, mucho azúcar y mucho de otros ingredientes (las grasas vegetales) que así a bote pronto y sin dar más explicaciones, no destacan por su especial interés nutricional. Hasta el punto que el azúcar y las grasas vegetales suman cerca del 87% de su composición según la lista de ingredientes. Para más información puedes consultar esta entrada en el blog “Esto no es comida” en el que me he apoyado para traer este ejemplo.

Otro más son las galletas. Sí, en general todas ellas. Incluso suele dar igual que sean del tipo “super-sanas”, integrales o que ayuden a reducir tu colesterol. Al final, como podrás comprobar al leer sus ingredientes en el lineal de tu supermercado más cercano el azúcar en muchas ellas es si no el ingrediente principal sí uno de los primeros (segundo o tercero como mucho). Según un estudio de Consumer, por término medio y dependiendo de la marca, a las galletas del tipo “maría” se les añaden importantes cantidades de azúcar, hasta un 17%. Una cifra que se multiplica por dos o incluso por tres en el caso de las típicas galletas con rellenos diversos (chocolate, crema de chocolate blanco o de vainilla, etc.)

A este tipo de alimentos se les suman muchos otros a la hora de hacer balance de la cantidad de azúcar que podemos llegar a ingerir en el día. Además de los caramelos, chocolates varios y golosinas (como puedes imaginar) es importante considerar también las mermeladas, salsas preparadas y alimentos de los que en principio no se suele sospechar demasiado como los cereales de desayuno, el cacao soluble, los zumos y bebidas “para deportistas”.

A este panorama de superpresencia azucarera se suma la presión de los distintos holdings alimentarios para vendernos sus almibarados productos. Es lo que trata de poner de relieve este esclarecedor documental titulado “Sobredosis de azúcar” y que te recomiendo que veas sin perder detalle cuando dispongas de 55 minutos.

En líneas generales hay una especial sensibilidad con este tema, hasta el punto que determinados productos tienen vetada su presencia en colegios y centros educativos por su escaso valor nutricional en virtud de su abundancia en azúcares entre otros criterios. En España, contamos con un Documento de consenso sobre la alimentación en centros educativos que regula estos aspectos. Otros países también hacen parecido, como por ejemplo Estados Unidos. Aunque la foto que ves a continuación ilustra una campaña para prohibir el uso de las armas en ese país (una campaña de Moms demand action!) se juega a que el destinatario adivine cuál de los dos niños de la foto sostiene en sus manos un producto que ha sido “prohibido” para su protección. Evidentemente el niño que porta el elemento “prohibido” (o al menos regulado) es el que tiene un huevo de chocolate.

En resumen. Los españoles nos metemos para el cuerpo demasiado azúcar. Tal y como puso de relieve la encuesta ENIDE 2011 sobre hábitos de consumo en España, es destacable que alrededor de un 20% de nuestra ingesta energética se realiza a partir de hidratos de carbono simples, es  decir de los denominados azúcares. Una cifra a tener en cuenta cuando la mayor parte de instituciones sanitarias aconsejan reducir el consumo de este tipo de nutriente a menos del 10% de la ingesta energética diaria.

El otro día oí de nuevo (no recuerdo a quién) esa frase que me parece tan clara y reveladora que dice que más nos valdría comer como un diabético para, precisamente, no llegar a serlo.

De nuevo mi mantra, tal y como dice Madre reciente: no comas mucho de aquello que necesita de publicidad para venderse. No es la clave definitiva, pero con él evitarás muchos alimentos superfluos y con estos muchos azúcares.

¡Saludos pressbanquistas!

¿Favorece el consumo de azúcar a los niños? ¡MITO!

¿Quién dice que dar azúcar a un niño favorece que se “acelere”?

Sus padres, básicamente lo dicen sus padres, y conste que yo también lo he creído así durante cierto tiempo. Sin embargo, la ciencia no ha establecido hasta la fecha una relación de causalidad entre un relativamente alto consumo de azúcares en un momento puntual y un mayor aceleramiento o hiperactividad del niño o niña. Hablo en esencia de una hiperactividad aguda y pasajera y no del trastorno de déficit de atención e hiperactividad.

Lo cierto es que me comprometí a hacer una entrada sobre este tema cuando el otro día mi vecino de blog, Alfred, en “Ya está el listo que todo lo sabe” publicó un post sobre esta cuestión: ¿De dónde surge el mito que indica que dar azúcar a los niños los vuelve hiperactivos? Con el que se generó una cierta polémica bien en el propio blog y más en las redes sociales.

Así pues, sin demasiados datos serios sobre la mesa que apoyen tanto una teoría como la otra (el azúcar sí acelera o no acelera) nos basamos demasiado en la “experiencia” de esos padres, en su realidad y no se puede por menos que reconocer que existe una creencia generalizada en que efectivamente sí que les acelera. Esa experiencia bien se podría explicar en base a lo que cuenta Alfred en su post y que se resume en el hecho de que al observar dos variables evolucionando proporcionalmente tendamos a relacionarlas de modo causal: Toma más azúcar; se acelera, luego el azúcar es la causa. Sin embargo, el aceleramiento, no tiene por qué estar causado por la ingesta de azúcar y ser las circunstancias las que propician ambos procesos no relacionados: Ambiente festivo, jolgorio; se consumen más chuches y al mismo tiempo hay más ajetreo, pero por el ambiente, no por el azúcar. En sus propias palabras:

Ya sea en un parque infantil, un cumpleaños o cualquier fiesta especial, es el hecho de estar jugando, correteando y trotando de un lado a otro sin parar con otros niños (amigos, compañeros, primos, hermanos…) lo que causa la sobreexcitación e hiperactividad del pequeño y no lo que ha estado comiendo

Y además, y aquí viene la madre del cordero, no hay ningún estudio que haya validado la creencia popular de que el tomar más dulces invita a su sobreexcitación. Más al contrario, este meta-análisis The effect of sugar on behavior or cognition in children. A meta-analysis (Efecto del consumo de azúcar en el comportamiento y en el rendimiento cognitivo en niños) abordó la cuestión de pleno y no halló relación alguna entre la variable “niño come azúcar” y la de “niño se acelera”. Sus conclusiones fueron claras:

Hasta la fecha, nuestro estudio de meta-análisis no ha encontrado relación entre el consumo de azúcar por parte de los niños y que este afecte tanto a su comportamiento como a su rendimiento cognitivo. La firme creencia de los padres puede ser debido a la expectativa y la asociación común en el tiempo de ambas situaciones. […]

Que viene a ser lo que nos explicaba el bueno de Alfred.

Siguiendo con los razonamientos que podrían explicar este comportamiento, es posible que en estas jornadas festivas, muchas de ellas con tintes maratonianos, a los niños les llegue un momento en el que agoten “sus pilas” y que al tomar más “combustible” revivan y más si se trata de “gasolina rápida” como lo es el azúcar. Posibilidad frecuente que se sumaría a la anterior aportada y que serviría para explicar en otras circunstancias el proceso mitificado.

Otra cosa, hiperactividades aparte, es el escaso beneficio que habitualmente puede tener este tipo de productos en su salud habida cuenta de las innumerables ocasiones que se tienen para acceder a ellos y las cantidades en las que se suelen tomar.

Escrito por Juan Revenga.

¿Nos manipulan? Mala alimentación y su publicidad

Hoy os dejamos en Press Banca Fitness un artículo que nos ha gustado de Juan Revenga Frauca, escrito en “El Comidista”, sobre la alimentación actual. Anuncios que nos bombardean e incitan a nuestros pequeños a consumir alimentos procesados en exceso.

¿Qué pasaría si se siguieran las recomendaciones de la OMS sobre publicidad? Que la mayoría de los anuncios de comestibles dirigidos a los niños estarían prohibidos por exceso de azúcar, sal y grasa.

La publicidad de productos malsanos debería estar prohibida o al menos mejor regulada, sobre todo cuando su objeto es un colectivo que precisa de una especial protección, como los niños. No creo que pueda haber mucha discrepancia al respecto, pero si aún hay alguien que necesita un ejemplo de los estragos que pueden causar en ellos estos anuncios –y lo que publicitan–, solo hay que dedicar un rato al escalofriante documental Más allá del peso. Aunque está grabado en Brasil, las situaciones que se muestran son habituales y comunes en todos los países de nuestro entorno. Y sí, también en el nuestro.

Los productos cuya publicidad es urgente regular serían aquellos que aportan un exceso de azúcar, grasas y sal, o la combinación de los tres elementos que caracteriza los productos procesados con peor perfil nutricional.

Con esta idea en mente, la OMS publicó hace un año un documento que marcaba los niveles máximos de estos ingredientes aceptables para anunciar un producto destinado a los niños. Lo hicieron estableciendo una serie de restricciones en 17 categorías de alimentos: si la composición de cualquiera de estos productos excedía la cantidad de azúcar, sal o grasa marcada por ellos por cada 100g de producto, no tendrían permitido anunciarse.

En el planteamiento inicial de este artículo pensábamos encontrar seis muestras de anuncios que fueran en contra de esas recomendaciones, pero tardamos poco en darnos cuenta de que la verdadera dificultad estaba en encontrar algunos que sí las cumplieran. Veamos algunos ejemplos de anuncios desaprobados por la Organización Mundial de la Salud que, a pesar de eso, se emiten a diario.

Cereales ‘de desayuno’

Protagonistas de la categoría número 6, sobre estos cereales la OMS advierte que solo podrían publicitarse aquellos que aporten menos de 10 g de grasas totales; 15 g de azúcares totales y 1,6 g de sal. Sin embargo, los cereales Cuétara Choko Flakes superan las cantidades de grasas recomendadas y casi duplican el de azúcares, tal y como se puede contrastar en este enlace: un ejemplo que se puede extender a casi toda la gama del fabricante en esta categoría.

¿Se trata de un caso aislado? Desgraciadamente no: buena parte de su competencia tiene similares o peores valores, y sus anuncios también van dirigidos a niños y adolescentes. Como ejemplos, el caso de Kellogg’s (fabricante que ha decidido obviar la información nutricional de sus productos en su web en español) o el de Nestlé, también en casi toda su gama.

Comidas y platos precocinados o listos para comer

En su categoría, la 9, las condiciones solo permiten anunciarse aquellos alimentos que aporten menos de 10 g de grasas totales; 4 de grasas saturadas; 10 de azúcares totales y 1 de sal, además de aportar menos de 225 kcal/100g. No hay que esforzarse mucho en contrastar los valores nutricionales del catálogo de pizzas de Casa Tarradellas para descubrir que ni una sola cumple estos requisitos. Todas superan la cantidad de sal sugerida entre un 20 y un 70%, mientras el 42% supera la cantidad límite de grasa y el 75% la de calorías. Con cadenas como McDonald’s, Burger King o Telepizza sucede lo mismo, pero ahí están sus anuncios.

Helados

Los helados también tienen su propia categoría particular, la 5. En este caso la recomendación es más expeditiva: según las recomendaciones de la OMS, no deberían permitirse sus anuncios dirigidos a los niños. Sin disquisiciones: ninguno. La cantidad de anuncios que deberían desaparecer de nuestras televisiones es innumerable: solo hay que ver el que encabeza esta sección o este otro también de Nestlé, además de otras marcas como Kalise. Ninguno de ellos deberían anunciarse, en beneficio de la Salud Pública.

Zumos

Aquí la cosa se complica, ya que los zumos de “fruta 100%” están encuadrados en la categoría 4 destinada a las bebidas, que se desglosa en cuatro: 1º bebidas lácteas, 2º bebidas energéticas, 3º otras bebidas —colas, limonadas, naranjadas, refrescos, bebidas azucaradas, aguas minerales saborizadas, ya sean con azúcares añadidos o con edulcorantes– y 4º, los zumos. Como en el caso de los helados, los zumos tampoco deberían poder anunciarse, independientemente de su contenido en los ítems señalados.

La razón es que los zumos –aunque sean “100%”– representan una importante cantidad de azúcares libres en la dieta de un niño, de acuerdo con el documento de posicionamiento de la OMS Guidelines on Sugars Intake for Children and Adults. Así pues, ni los de Juver, ni los de Zumosol, ni los de Don Simón: nada de anuncios de zumo, así que imagina los requisitos para el resto de bebidas.

Quesos y similares

En la categoría destinada a los quesos –la 8– las condiciones para poderse anunciar pasan por aportar menos de 20 g de grasas totales y menos de 1,3 g de sal. El ejemplo del vídeo, La Vaca Que Ríe, cumple con las grasas pero no con el contenido en sal, igual que el resto de su gama, que en el 100% de los casos supera la cantidad de sal y en muchos el de grasas. La única excepción, los quesitos light con queso azul, que contienen 9 g de grasa y 0,8 de sal). No lo hacen mejor otras marcas como El Caserío, Babybel (cuya variante sabor cheddar es una bomba con 31 g de grasa/100 g y 1,8 g de sal) o muchas otras.

Galletas, bollería y pasteles

En la 2 nos encontramos con otra de esas categorías en la que la OMS se torna expeditiva: no hay porcentajes salvables ni opción para anunciar productos de esta categoría. Ni los de Artiach, ni los de Cuétara, ni los de Panrico, ni los de Bimbo, ni los de Lu, ni Bollycaos, Panteras Rosas, Tigretones, Phoskitos, Q’caña o Donuts. Si alguien se pregunta el porqué de este veredicto radical, que se asome a la lista de ingredientes de cualquiera de ellos: cuenta la leyenda que, si lo haces tres veces, directamente te suben el colesterol y el azúcar.

Entonces, ¿qué se puede anunciar para los niños?

Hay categorías completamente libres para dirigir su publicidad a los niños. Lo difícil, curiosamente, ha sido encontrar anuncios de estos productos. Nos referimos por ejemplo a la categoría 13, que incluye carne fresca y congelada, aves, pescados y similares o huevos. Junto a la 15 –que alude a fruta, verduras y hortalizas frescas o congelada– son las únicas que gozan de total libertad para hacer anuncios dirigidos a los niños. Esos se pueden contar con los dedos de una mano: sirva como ejemplo el del plátano de Canarias.

¡Espero vuestras opiniones pressbanquistas!

Drogodependencia o adición al azúcar

Estudiando hace unas semanas un tema de oposiciones sobre las drogas, me pareció curioso ciertos aspectos y características que tienen los drogodependientes y que sin lugar a dudas se puede llevar a cabo salvando las distancias a la sociedad actual con nuestro gran enemigo: el azúcar.

Hoy en Press Banca Fitness os voy a hablar de las características que puede tener un adicto a las drogas, en este caso, llevado al azúcar.

Muchas personas se lo toman a la ligera, pero el azúcar mata a más gente en el mundo que la cocaína. Pongo de ejemplo la cocaína porque es la más típica y cuando leemos que ha muerto por una sobredosis, que fue una dosis letal, etc, pensamos que es una pena, que cuanta gente muere por culpa de las drogas… Sí, esto es cierto. Pero es mucho más cierto el nivel de adicción que tiene la sociedad actual al azúcar. Llevando a un consumo excesivo, y que genera en problemas de salud muy considerables. Tan considerables que como he mencionado antes, mata a más gente que por consumo de la famosa y nociva cocaína.

Los puntos que me dieron que pensar fueron los siguientes del autor, Gossop, que señala que para que pueda hablarse de adicción, deben coincidir los siguientes factores:

  1. 1.      Fuerte deseo para llevar a cabo la conducta particular.

Muchas personas cumplen este punto de manera diaria, en las que son incapaces de no ir a la cocina o a comprar cualquier dulce. Expresiones como: “Yo si no como postre es como si no hubiera comido” son habituales en nuestra sociedad. Deseo por el azúcar.

  1. 2.      Incapacidad para controlar la conducta.

Tenemos infinitas posibilidades de comidas. ¿Por qué tienes que tomar azúcar? Adicción.

  1. 3.      Malestar y angustia emocional cuando la conducta es impedida o dejada de hacer.

“Quiero perder peso. Me voy a quitar los dulces, los azucares en general. Voy a empezar una dieta”, frase muy típica. Una persona adicta al azúcar no es capaz de aguantar ni una semana. Es triste pero es así. Nuestra sociedad está infectada.

  1. 4.      Persistencia con la conducta a pesar de la clara evidencia de que es quien produce los problemas.

Sabemos que el azúcar es malo para nuestro organismo, que provoca infinidad de enfermedades, que no sirve para nada, ¿qué beneficios tiene? Aún así seguimos tomando azúcar. Seguimos dañando nuestro organismo.

Esto son los cuatro puntos de Glossop para identificar a sujetos con drogodependencia, adicción o toxicomanía.

En este caso, llevados al azúcar.

Está buena, pero las marcas nos lo venden como algo bueno y necesario, es una droga, y deberíamos preocuparnos antes de que sea demasiado tarde y te afecte y dañe tu organismo. Ya se ha convertido en una costumbre, en algo normal, y eso es peligroso. ¿Vemos normal que alguien consuma cocaína o heroína? ¿Nos preocupamos por esto? Son preguntas que debemos hacernos y luchar contra el marketing y como nos timan, enganchan y se llevan nuestro dinero.

Llevándolo al tema personal y viendo como somos etiquetados o discriminados la gente que intentamos comer sano, hacer deporte, etc. frente a la “gente normal” que come diariamente azúcar, el otro día una amiga me dijo: “Te vas a poner malo, siempre comes lo mismo, etc” a lo que yo contesté: “¿Qué tengo que comer golosinas?”.

Claramente mi respuesta con otra pregunta fue un palo a ella, y a muchísima gente que nos ven como bichos raros por llevar nuestros tuppers con merluza y brócoli, mientras ellos se comen una palmera de chocolate. Qué si, que si es algo esporádico, no pasa nada. Yo también lo hago, pero no se puede convertir en algo habitual. ¿Queremos ser drogodependientes del azúcar? Seguro que no…

Espero que os haya gusta este tema, y que entre todos ayudemos y hagamos conscientes a las personas que el azúcar debería reducirse en nuestra alimentación. Es un placer para las papilas gustativas, pero es una bomba para nuestro cuerpo.

¡Saludos pressbanquistas!

¿Qué produce la Coca-Cola en tu cuerpo? ¿Por qué deberíamos evitarla?

Hoy en Press Banca Fitness os vamos a dejar el experimento vivido en carne y hueso por George Prior donde decide comprobar que hace la Coca-Cola en nuestro organismo y como puede perjudicar a este.

“Hola, haré un pequeño experimento en los próximos 30 días donde cambiaré sólo una pequeña cosa en mi dieta. Acabo de regresar del médico y soy un hombre de 50 años con buena salud”.

Él mantiene un estricto régimen siguiendo la dieta “Paleo”, donde sólo consume carnes, huevos y muchos vegetales, sólo cambió una cosa en su dieta: tomar 10 latas de Coca-Cola diarias, es decir 3,5 litros de este refresco. “Sólo son 1400 calorías extra al día”, dice Prior: “Tengo un monitor para la presión, un monitor para la insulina y registraré mi peso. Veremos qué hace este incremento de azúcar e insulina a mi cuerpo y salud”. Atención a lo que ocurrió después:

NOVENO DÍA

“Desperté esta mañana con 3.6 kilos más en solo 9 días de haber comenzado (…) Estoy cansado de tomar Coca-Cola. No es sólo el tomarla, me siento lleno todo el tiempo y no tengo ganas de comer otras comidas (…) Yo como mucha grasa con la dieta paleo y muchas proteínas, pero ahora estoy comiendo menos grasas que antes, porque no tengo apetito y estoy subiendo muy rápido de peso y eso es sólo por la azúcar y las calorías de la Coca-Cola”.

QUINCENA

Tiene 14% de grasa corporal y antes de empezar el experimento tenía 9%. “Puede que esos porcentajes no suenen muy altos, pero aumenté en 50% mi grasa corporal, es bastante en sólo 15 días”.

“Me siento más pesado, es difícil tomar 10 Coca-Colas al día. Mi único consumo de azúcar son las 10 Coca-Colas (que corresponden a la ingesta diaria de azúcar de la mitad de la población de Estados Unidos). No me siento bien, pero seguiré 15 días más”.

VIGESIMO PRIMER DÍA

“He tenido jaqueca todo el día, no sé si tiene algo que ver con el azúcar y cafeína de la Coca-Cola. Pero he subido 7,2 kilos desde que empecé. Hoy por primera vez no pude abrochar mis pantalones. Voy al baño a cada rato. No dormí bien anoche. Me quedan 9 días”.

DATOS DESPUÉS DE LOS 30 DÍAS

Después de 30 días subió 10,4 kg, su nivel de insulina estaba muy alto y su presión arterial se fue por los cielos: paso de un estable 129/77 a un peligroso 143/96, lo que lo puso en riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Y su grasa corporal aumentó en 65% (de 9% a 16%). En resumen, pasó de ser un hombre saludable y de cuerpo definido a tener un estado de salud preocupante.

“Los efectos no se detuvieron sólo con el peso y la presión, también me volví adicto al refresco. Cuando me quedé algunas horas sin tomar Coca-Cola, sentía una ansiedad terrible y un deseo intenso por comer algo dulce. Además, el consumo del refresco dejaba mi cuerpo hinchado y mis idas al baño se incrementaron casi al triple”.

¿Por qué hizo este experimento?

“La intención tras este drástico experimento era sentir en carne propia lo que todo mundo ya está cansado de escuchar: los refrescos y, principalmente, el azúcar son los grandes villanos de la salud. Creo que existen muchas personas que sufren problemas de salud como diabetes y enfermedades cardíacas que no se dan cuenta que podrían mejorar con el simple hecho de parar con el azúcar”.

En resumen, volvemos a ver ejemplo de los problemas que nos trae el azúcar.

¡Saludos pressbanquistas!

Los refrescos, ¿Por qué deberíamos quitarlos de nuestra dieta diaria?

Hoy en Press Banca Fitness vamos a hablaros de uno de los productos más consumidos en nuestro planeta, los refrescos y como pueden perjudicar no solo a nuestro físico, sino a nuestra salud.

Los refrescos es la fuente más importante de calorías en el mundo según las últimas estadísticas. Es barato, adictivo y muy fácil de comprar. Esto hace que cada vez lo consumamos más a pesar de ser un producto que debería tomarse de forma puntual (si se quita mejor).

Las principales causas por lo que deberíamos de dejar de tomar refrescos son:

1. Los refrescos favorecen la aparición del cáncer.

Según los informes de Cancer Epidemiology, Biomarker & Prevetion, nos alerta que consumir dos o más refrescos por semana hace que suba las probabilidades un 87% de sufrir un cáncer en contra de las personas que no toman refrescos (el estudio de dicho informe duró 14 años).

Pero y si se sabe esto, ¿por qué se siguen vendiendo? La respuesta es simple, dinero. El consumo de refresco es en el mundo es inmenso, nos engañan con la publicidad y nos enganchan con aditivos que son de todo menos saludables.

2. Los refrescos y la obesidad.

Un estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, demostró en 2005 que los refrescos no son solo calorías, si no que su consume favorece la obesidad, tanto adulta como infantil. Un problema cada vez más preocupante en nuestra sociedad. Su alto contenido en azúcar hace que sea una bomba para nuestro organismo y nuestra salud.

* Cuidado si quieres bajar de peso y tomas Aquarius, Nestea o cualquier otra bebida isotónica en el gimnasio o después de correr. Es azúcar. Lo comento porque veo mucha gente con este objetivo tomando este refresco y están muy equivocados. Mucho mejor agua.

3. Contienen BPA (Bisfenol).

La mayor parte de los refrescos es agua y está en muchas ocasiones se obtienes de aguas subterráneas que pasan los controles de sanidad (por llamarlo de alguna manera), pero estos dejan mucho que desear. Solo decir, que bajas dosis de BPA favorece el riesgo del crecimiento de células cancerígenas de mama y ovarios.

4. El tratamiento de dichos refrescos y la publicidad engañosa.

Actualmente hay refrescos sin calorías que podemos usar en dietas, y esto hace que pensemos que son buenos, nada más lejos de la realidad. Tenga o no azúcar, a nivel de salud, los refrescos son malos. Mires por donde lo mires.

Su composición es alta en jarabe de maíz que contiene mucha fructosa y el aspartame (edulcorante con muchas contras para nuestra salud), y causante en muchos casos de que suframos cáncer o no.

5. Los refrescos y los niños.

Es muy preocupante que en nuestra sociedad, hoy en día haya tantos niños que consumen diariamente refrescos en las comidas. Esto no solo es uno de los motivos más básicos en la obesidad infantil (excesos de azúcares y comida basura), si no y mucho más preocupante, que es estos niños son carne de cañón para que el día de mañana tengan cáncer.

6. ¿Refrescos dietéticos?

No tienen calorías, vale…. Pero de eso a considerarlo dietético es un paso grande. Es un simple slogan para engancharnos.

Un estudio en la Universidad de Medicina de Boston vinculó estos refrescos cero calorías al aumento de riesgo de enfermedades coronarias y diabetes.

7. Los refrescos causan más muertes en el Mundo que el terrorismo.

Es un título un tanto agresivo, pero es la realidad. La Universidad de California, San Francisco, demostró que los refrescos mataron a más de 6.000 estadounidenses en la última década…

8. ¿Necesitamos los refrescos en nuestra vida?

Nutricionalmente, los refrescos no nos proporcionan nada necesario que necesite nuestro organismo. Así de claro.

Un producto que no es natural. Es agua modificada con gas carbónico, con sabores artificiales, color artificial, ácido fosfórico, con muchas calorías, y hecho con jarabe de maíz modificado genéticamente. Azúcar y más azúcar.

Con esto no queremos decir que no podáis tomar refrescos, pero nuestra idea es que tengáis conciencia, moderéis su consumo y sobre todo que lo divulguéis, sobre todo a los niños que consumen estos productos desde edades muy tempranas por no estar informados los padres o porque la publicidad engañosa los envuelve.

¡Saludos pressbanquistas!

¿Es verdad que bebiendo agua con azúcar se te quitan las agujetas?

Hoy en Press Banca Fitness vamos a hablar de un tema que me han planteado hoy, y creo que es interesante: “Las agujetas y el agua con azúcar.”

Este remedio tradicional está muy extendido y lo escuchamos muy a menudo en nuestra sociedad a la hora de combatir las agujetas. ¿Pero es cierto esto de que bebiendo agua con azúcar se te quitan las agujetas? La realidad es que no. Es uno de los muchos mitos que escuchamos día a día y que debemos intentar que desaparezcan.

Con esto de beber agua con azúcar se pretendía eliminar los cristales de ácido láctico que se formaban en los músculos y que eran los causantes de las agujetas.

Pero está teoría es falsa. Ingerir esta bebida no sirve de nada.

Siempre se ha creído que las agujetas las producía el acido láctico, que al cristalizarse no se eliminaba por la sangre y provocaba estos dolores característicos de las agujetas. Pero ya no es solo falso lo del agua con azúcar, si no que se ha demostrado que la teoría de la cristalización también es falsa.

Mediante biopsia muscular se ha demostrado que no existen tal cristalización, dado que el lactato sale pronto del músculo y se va a la sangre, eliminándose muy rápido tras el ejercicio físico.

En definitiva, la finalidad de beber agua con azúcar era para acabar con los cristales de lactosa, pero estos cristales no existen por lo que no tiene lógica alguna seguir tomando esta bebida para combatir las agujetas.

La forma más viable para intentar no tener agujetas (no es malo tenerlas), es realizar ejercicio físico de manera progresiva, y descansar y nutrirse de forma adecuada, sobre todo tras el esfuerzo físico para poder recuperar de una manera óptima.

Espero que haya quedado claro, y no sigamos promoviendo este mito.

¡Saludos pressbanquistas!