Cerveza después de entrenar

Después de una larga sesión de gimnasio apetece y mucho una cervecita, pero quizás no sea la mejor opción.

Daniel Escaño, nutricionista especializado en alto Rendimiento Deportivo del Centro de Nutrición y Dietética DE (Madrid), afirma que “el etanol que contiene la cerveza es diurético, eso significaría que aumenta el filtrado de la sangre a través de nuestros riñones, aumentando también la tasa de excreción de agua y la pérdida de esta. Si a ello sumamos que al hacer deporte la pérdida de líquido aumenta por la sudoración, la ingesta de un diurético deshidrataría más”. Argumento reforzado por un estudio del Centro de Investigación en Ciencias del Movimiento Humano de la Universidad de Costa Rica, que concluía que el potencial hidratante de la cerveza era mínimo. La autora del estudio, la doctora Rebeca Flores, agregó que “la gente puede beberse una cerveza después de practicar deporte, pero es necesario que se busquen otras bebidas que hidraten más”.

No obstante, la cerveza sigue siendo la gran favorita después de una sesión de deporte, ejemplo de ello “el tercer tiempo” de rugby, tradición en la cual una vez finalizado el partido los dos equipos quedan para beber cerveza para dejar atrás todos los roces entre ellos en el campo. Tradiciones que se refuerzan con estudios como el publicado en The American Journal Of Health Promotion, que confirma que los bebedores entrenan más intensamente. Pero ¿hasta qué punto afecta ese consumo a la práctica deportiva? Estos son los principales efectos en nuestro cuerpo de la ingesta de alcohol tras una actividad física:

Recuperación más lenta

“El hígado es la fábrica del cuerpo, que metaboliza y trabaja durante la actividad física para tratar todas las sustancias que necesitamos. La actividad física lo estresa, lo degrada. El etanol, que objetivamente es un tóxico para las células hepáticas, es la peor opción. Su ingesta provocaría que los procesos recuperatorios se vean entorpecidos”, aclara el nutricionista. A todo ello hay que sumar los efectos de la resaca, que provoca que un 54,8% de los atletas que beben tengan lesiones frente a un 23,5% de lesionados entre los que no consumen alcohol, según un estudio de Sport Medicine.

Dormirás peor

El sueño de calidad es crucial para un mejor rendimiento y recuperación del entrenamiento, y la bebida lo dificulta. Si bebes antes de acostarte en un principio sentirás somnolencia, pero no te engañes porque en realidad tu descanso será menor. Lo demuestran datos recogidos en el estudio sobre ingesta de alcohol y sueño nocturno en individuos sanos del Alcoholism: Clinical & Experimental Research. Dicho estudio señala que al beber alcohol antes de dormir se produce un incremento en la actividad alfa frontal, que podría reflejar los trastornos del sueño.

Cerveza y gimnasio ¿Es combatible el gimnasio y la cerveza?

Hoy en Press Banca Fitness os vamos a hablar de la combinación del trabajo de musculación y la cerveza.

Desde el inicio hay que destacar que todo depende de cuál sea nuestro objetivo. No es lo mismo que se pueda tomar un par de cervezas un usuario que va al gimnasio por sentirse bien, hacer ejercicio, que el usuario-atleta que busca el máximo rendimiento estético de cara a una competición o por su bienestar.

Partiendo de esta base, alcohol y gimnasio no deberían ir de la mano. ¿Por qué? Ya lo comentamos en su día en otro artículo: “¿Es malo beber alcohol si estas en el gimnasio?” donde hacíamos un pequeño resumen de los problemas que nos puede acarrear el alcohol si buscamos mejorar nuestro físico, y serían los siguientes:

Entre las principales acciones nocivas sobre el organismo, destacamos las siguientes:

Afecta gravemente a la síntesis de las proteínas. El consumo de alcohol en exceso hace que reduzca considerablemente la unión de aminoácidos para formar proteínas completas.

Reduce los niveles de testosterona. Para aumentar nuestra masa muscular, el proceso hormonal es clave. Al consumir en exceso alcohol hace que la testosterona no fluya libremente por nuestro cuerpo, haciendo que nuestras ganancias musculares se vean disminuidas.

Deshidratación. Para descomponer el alcohol, el cuerpo y más concretamente nuestros riñones deben filtrar mucha agua, y esto hace que tu cuerpo se deshidrate. El agua constituye gran parte de los músculos y por ello es importante estar bien hidratado.

Perjudica a vitaminas y minerales de tu cuerpo. Cuando consumes alcohol afecta a tu cuerpo y hace que tanto vitaminas como minerales se reduzcan.

El alcohol engorda. Viendo los anteriores puntos, este debería importar poco, pero a veces, la gente mira más por su estética que por su salud, así que también hay que tenerlo en cuenta que el consumo en exceso de alcohol engorda. El alcohol contiene 7 calorías por gramo, y esto no es lo peor. Lo peor es que son calorías vacías, es decir, no se transforman en energía.

Después de estos puntos negativos, vamos a darles un poco de ánimo a aquellos amantes de la cerveza y el gimnasio. No todo es tan oscuro…

Lo primero de todo es aclarar las cantidades. ¿Te gusta la cerveza? Vale, pero no es recomendable tomarse tres litros…

¿Quieres combinar el deporte de musculación y beber cerveza? Puedes hacerlo con moderación.

Hay estudios que demuestran que tomarse un par de cañas después de entrenar puede ser beneficioso para la recuperación.

El Doctor Carlos Peñas-Ruiz de la Universidad de Swansea comenta este dato positivo como postentreno para la recuperación del agua y sodio que hayamos podido perder durante el entrenamiento. Esto sería positivo siempre que hayamos bebido agua antes, y como bien hemos dicho antes, con moderación. Dos cervezas serían suficientes, y si optáramos por la versión sin alcohol, mucho mejor.

En resumen, ¿buscas tu mejor aspecto físico posible? Fuera alcohol. ¿Vas al gimnasio por hacer deporte y sentirte bien? Bebe con moderación si no quieres desterrar el alcohol.

Hasta aquí todo pressbanquistas, ¡ONE MORE REP!